"No llegaré por tierra, ni por aire, ni por mar. Llegaré por la noche. Es mi modo de llegar" - Miriam Cairo

20 de mayo de 2012

Breve de Mayo

Parque de España - Rosario
Mayo es un mes donde la soledad asoma en una foto, en un dibujo transparente. Una simple mirada basta para confirmarlo tan sólo revisando el equipaje que sostengo: apenas viento en la cara, apenas frío en las manos.

10 de mayo de 2012

En vuelo

Algún lugar de la Patagonia

 El avíon trunca la noche,
corta en pedazos un vuelo invisible,
cometa de lunas, de pájaros,  
induce una bahía de estrellas
en ráfagas de intemperie
se abre, se desvanece,
balancea entre las nubes
su desnuda ingravidez.

1 de mayo de 2012

Diario de viaje al fin del mundo III

Atardecer patagónico - Muelle de Río Gallegos
El encierro quiebra la melodía de otra siesta demorada.

Nubes blancas se deslizan en el cielo como si una eterna maldición las empujara hacia ninguna parte.

El tiempo avanza implacable, el sol gira, alumbra mis ojos.

La calma que entra por la ventana dibuja una figura, una piel de sombra, tal vez una extraña silueta de ausencia.

Me pregunto si la reconozco, si volverá con el viento, con la lluvia.

Descubro con lentitud que esto no será todo, que nuevas señales se desnudarán junto al atardecer y entonces, a contraluz, sonrío.

28 de abril de 2012

Diario de viaje al fin del mundo II

Río Gallegos - Santa Cruz
La ría asoma su silueta de interminable cicatriz.
El cielo se esconde, se desvanece mar adentro.
El viento sopla, todo arrastra.
Gaviotas y papeles son sólo marionetas
dibujadas al azar.

16 de abril de 2012

Diario de viaje al fin del mundo

Remolcador Enrique - Muelle de Yacimientos Carboníferos Fiscales
Río Gallegos - Santa Cruz
Camino entre los restos de un muelle abandonado. Nada se escucha salvo el sonido del viento que viene a mi encuentro golpeándome la cara.

Sobre las piedras, el casco de un viejo barco es testigo de la desnudez del paraje, de la invasión de recuerdos que alimenta mi memoria.

Todo asoma lejano en estas latitudes, y hasta el mundo se refleja a una distancia tan perceptible que estremece.

Inmóvil, del otro lado de la ría, el paisaje destella en fragmentos su más profunda monotonía: aridez, frío, gaviotas, apenas un tenue sol dibuja las horas que restan hasta la irrupción de la noche en el centro de la escena.

Mientras tanto, el tono de un gris persistente consume el tiempo y la historia de esta tierra de arbustos amarillentos, casas bajas, gente silenciosa.

Sólo parece haber lugar para que sobreviva el viento con su inhóspita belleza, acaso el mismo que muestra una esquiva silueta de mujer disimulada en su agonía.

Lo pienso, lo digo en voz baja como queriendo convertir esa imagen en una presencia, en una certeza inapelable.

Y es apenas un suspiro, un bocado de extraño sabor comprender que no lo consigo.

7 de abril de 2012

Que sea

Que sea como tenga que ser, pero que sea.

En este mismo instante o en cualquier otro; en un rincón abandonado, en un barco a la deriva, en una cama revuelta; que esta ansiedad, esta angustia, se esfumen con el hálito de un suspiro, se corporicen, dejen de presumir la fantasía de un sueño postergado.

Tal vez no sepa, no pueda precisar cómo tiene que ser, pero sí que debería ser demoledor, implacable; tener la elegancia con que una mujer desnuda su sexo y el vértigo con que vuelan los pájaros en cada atardecer de verano.

Que llegue sin anunciarse, como aparecen los fantasmas cuando se asoman a exilios desesperados, que suceda al amanecer; que marque desniveles durante la madrugada señalando máscaras ocultas; que grite dentro de mí antes que su alarido duela de manera insoportable; que sea lento, que se descubra en suaves y selectos fragmentos de mujer; que se desplome sobre mi cabeza, me atrape, me abrace; que me haga el amor hasta sumergirme entre la niebla y el perfume.

Que sea definitivo; acaso como estos deseos volver a verte, pero que sea.

Y que sea de verdad…   

23 de marzo de 2012

La edad invisible 4 - Memoria

En ocasiones la vieja casa temblaba, se estremecía como se sacuden los árboles al paso de una tormenta.

Nuevos y feroces enfrentamientos, continúa muriendo gente, decían los diarios.

Es una locura interminable, se escuchaba también por radio y televisión.

- Ya llegará el orden de los cementerios y unos cuantos vamos a desaparecer del mapa, dijo Olga en aquella cena de Navidad y se levantó llorando sin consuelo.

Rápidamente pude advertir que la mayoría de los que estaban en la mesa, incómodos, muy serios, cruzaban sus miradas por unos instantes quedando inmóviles y callados.

Se hizo un enorme silencio.

Lo entendí después... 

10 de marzo de 2012

The Wall en Argentina - El viaje, el recorrido

Esperando a Roger Waters con Nico - 7 de Marzo de 2012 - River Plate
No fue necesario que las luces se apagaran para convencerme definitivamente que había llegado al lugar indicado.

El que estaba ahí era el tipo que muchos años antes había estado pegado al tocadiscos y no era otro que quien fue tres veces en una semana al cine Gran Rex para ver la película en el momento de su estreno.

Yo era el mismo pero a la vez no lo era; quizás sin saberlo me había convertido en un enjambre de cosas dispersas, y entonces dejarse llevar fue el comienzo de un alucinante viaje íntimo, un sorprendente bonus track donde elevarse dentro de un espacio tan inagotable como difícil de dimensionar.

Había música y escuchaba música, había imágenes y veía imágenes, pero sobre todo brillaba una energía invisible que me trasladaba una y otra vez en el tiempo; un caleidoscopio mental donde mis años y los años de esa blanca pared iban y volvían mezclados en un carrusel preparado para la ocasión, como si hubieran sido una parte más en la estructura del concierto.

¿Cómo describir? ¿Cómo describirlo? ¿Cómo describirse?

Sonaban las canciones y en ellas podía reflejarme, escucharme; dejaban ver quién fui y quién soy ahora en un gigantesco fotograma dibujado con sonido envolvente. También confirmar qué poco habían cambiado algunas cosas cuando me maravillaron aquellos tonos raros de un teléfono descolgado y las aspas de un helicóptero sobrevolaban mis dulces 16 ¿o en realidad se trataba de estos oxidables cuarenta y ocho en versión retro?

Todo asomaba posible en esa noche de marzo que desafiaba la lluvia y el calor.

- ¿Te pasa algo?, preguntó Nico al verme con los dedos sobre los ojos en Confortably Numb.

- Me pasa de todo, contesté como pude.

Era verdad. Delante de mis retinas, por mi memoria, dentro de mi cabeza, desfilaba mi propia historia, tal vez mi propio muro, acaso uno idéntico al que se construía y se derrumbaba para la multitud sólo un puñado de metros más adelante.

- No vamos a ser los mismos después de estar acá.

- Tenés razón viejo; allá afuera quedaron para siempre los cuerpos con que vinimos.

Y eso, darse cuenta y comprobarlo, fue más que suficiente: el viaje, el recorrido, habían valido la pena.

6 de marzo de 2012

Allí vamos, allí estaremos

Roger Waters en Argentina - 07-03-2012 - River Plate
"there is no pain, you are receding..."
"no hay dolor, estás retrocediendo..."

Confortably Numb
The Wall - Pink Floyd

3 de marzo de 2012

Búsqueda


La búsqueda es una empinada montaña surgida como cuña en un sendero de instintos enlazados.

Es incansable, no se detiene, nunca desespera, acaso porque presume desde siempre que la maduración de los frutos ocurre al final de todos los caminos.

Entonces se repite una vez, dos, incontables veces; acaba comportándose como un enjambre de cometas y destellos dorados, y las laceraciones que producen sus sacrificios se compensan con la suave aparición de sus espasmos.

Nada puede ser ajeno para ella.

Y por eso, rendido frente a su imagen desnuda y como parte del paisaje de una mañana de fin del verano, parece inevitable que mis manos desaten sus nudos, sus laderas inquietas; descubran el verdadero sabor de sus epílogos sobre estas extrañas superficies de placer.

21 de febrero de 2012

ESTO II - Máscaras de Carnaval

Casa de la Poesía - Rosario
En frente, a mi costado, arriba, abajo; no había nada, no sé si me explico, pero tenía, tengo, la certeza que algo estaba ahí, algo que me encendía de luces y de sombras, de relleno y de vacío. Algo que avanzaba sobre mi cuerpo sin detenerse, ni siquiera ante ruegos o plegarias de ocasión, y eso que yo no aprendí a rezar como tampoco encomendarme a otras voces o presencias; porque eso parecía ser el algo que me enfrentaba, me desafiaba; y debo reconocer que no podía ni quería interrumpirlo, que lo dejaba hacer, que prefería cerrar los ojos y que un abanico de temblores y gestos hablaran por mí; pero esa voz, esa presencia que me hacía levitar lograba, además de acelerarme el pulso y transformar mi cara en una mueca indescriptible, desnudar todas las máscaras ocultas que el mismísimo carnaval escondía dentro mío.

No había, no hubo, más que esto, más que aquel hueco misterioso dentro de un espacio que aún desconozco cómo completar, o cómo hacer para que ese eco, ese reflejo se conviertan en la silueta dibujada por mis sueños y pueda tocarla con mis manos.

Ocurrió así, ocurre de este modo; aunque no alcance, aunque no sirva de mucho, es lo único que sé; y estoy seguro, sin preguntarle, que ella también…

14 de febrero de 2012

ESTO - Un escondite para mirar

¿Y si no hubiera más que esto?
¿Y si el tránsito fuese una simple experiencia de voyeur?
¿Cuál sería el territorio para dominar o el escondite para mirar?

Nadie conoce las respuestas. Es probable que con ellas quizás no nos acostaríamos saturados de imágenes transmitidas desde un remoto lugar ni tampoco nos despediríamos con unas pocas y etéreas frases como si los recuerdos pudieran eternizarse en cualquier caricia, como si nuestros cuerpos se arrastraran bajo una tormenta implacable y el único síntoma de reparo fuera guarecerse dentro del éxtasis del otro.

Desde arriba, desde abajo; de frente, de costado; definitivamente configuramos un gran dibujo de cuadros superpuestos en el centro de la imaginación. El resto de las cosas, como ahora, apenas se resume en un río de palabras sueltas, en un sagrado ritual de excusas ineludibles girando alrededor de la noche tan sólo para regalar el trance de respirarnos en calma, lamernos las heridas, gozarnos en silencio…  

7 de febrero de 2012

Chat


A simple vista
todo parece verdad:
una cara que sonríe
unas manos que tocan
una caricia que desnuda;
pero alrededor de mis ojos,
como una ilusión de sueños,
apenas existe nada:
una imagen borrosa
una voz metálica
y un perfecto vacío natural
medido en microsegundos

12 de enero de 2012

Indiferencia - Beckett y yo

“…Allá arriba la luz, los elementos, una especie de luz, la suficiente para ver, los vivos se encaminan, sin demasiada dificultad, se evitan, se unen, evitan los obstáculos, sin demasiada dificultad, buscan con los ojos, cierran los ojos, detenidos, sin detenerse, entre los elementos, los vivos. A menos que eso haya cambiado, a menos que eso haya terminado. Las cosas también deben estar allí todavía, un poco más gastadas, un poco más menguadas, muchas en el mismo lugar que en tiempos de su indiferencia…


¿Y qué debería hacer yo ahora? ¿Me alcanzarán otra vez aquellos tiempos de indiferencia? Nunca he sabido por qué, por qué las cosas siguen del mismo modo, pase lo que pase, pero del mismo modo, y entonces me pregunto si pueden esfumarse aquellos ojos sumergidos en la estática del olvido, si sólo yo puedo recordar aquella mirada y en tal caso, si aún existe, ¿dónde está? porque necesito verla, sentir esos ojos clavándose como intrusos en estas visiones sin sol; confesar que las luces que eludíamos sin dificultad, no reflejarán otros ojos que los nuestros, porque sólo los nuestros pueden permanecer inmóviles unos dentro de otros sin que el mínimo pestañeo los desvíe de su lugar, como los flashes de aquellas pequeñas fotos que entregábamos, desnudos, cuando terminábamos de hacer el amor; porque así quedábamos, hundidos y apilados sobre la piel, resoplando con lentitud en un tiempo detenido en pocos segundos como si hubiésemos sido culpables, los únicos y verdaderos culpables de semejante indiferencia a nuestro alrededor; y alumbrábamos la silueta que más nos gustaba dibujar, la que nos amortiguaba de palabras, de gestos, de olores; y es que habíamos sido demasiada lluvia para una tormenta de otoño, habíamos consumido todos los roces con nuestras manos, con nuestros dedos; creíamos en una clave secreta donde tropezar despiertos; la misma señal que nos encandilaba en cada noche, en cada paraje, más claro o más oscuro, donde nos cruzamos el sexo; donde fuimos uno y uno en cantidades tan mínimas, tan suficientes, que no podrían explicarse; tal vez porque todo empezó, ocurrió y terminó como un sueño único y arrollador, como una simple sucesión de miradas y nada, nada más que indiferencia.    

Continuación libre de un párrafo de "Textos para nada" - Samuel Beckett 

20 de diciembre de 2011

SUSTENTO DEL RESIDUO


SUSTENTO DEL RESIDUO
by Pecis Alostis

Letra, música y voz: Fer Marquínez

Guitarra: Jona Prado

Protagonista: Lupus

Producido por el Tándem para Ediciones del éter