miércoles, noviembre 11, 2009

LOS RESTOS DE SIEMPRE

Quedarían espejos de fotos muertas
una rodaja de botella vacía
la mueca más simple
un fantasma de papel
habría pájaros disparando
a la luna
una luz detrás de un trompo
nostalgias de absurda poesía
una ventana
un punto infinito
¿qué más podría quedar en una calle,
en un desierto,
en un flash discontinuo?
quedarían otra vez fotos muertas
como un eterno rompecabezas
el exilio de una calavera sedienta
y sus repetidos presagios
clavando el atardecer:
esta puta noche en ciernes
este magro sabor a cerveza
en una lengua anestesiada...

escrito a partir de las letras de Marquínez - Valverde

martes, noviembre 03, 2009

TRÁNSITO - Video poema

video

Tránsito ligero
tránsito acabado

pisadas listas para aplastar
caminos de cruces abiertas

entonces
un laberinto de suplicios cerrará
sus paredes invisibles

aparecerán cuerpos muertos
tumbas de silueta desconocida

surgirá un viejo túnel hambriento
devorando los minutos
y el tiempo

sólo quedarán
algunas manos que llamen

oscuridades listas para ocultar
la fatal puñalada del despojo

sábado, octubre 31, 2009

Apostillas Urbanas 5 - Marketing

Revolver la basura no es augurio de tiempos mejores aunque, en la vorágine de los desperdicios, un diario siempre será un diario y, pese a todo, las noticias nunca dejan de serlo. Desde la prudente distancia de mis ojos, el suplemento deportivo se veía sucio y roto; en harapos, leyéndolo con avidez, la silueta no advertía mi presencia ni denotaba su género - como si importara - pero la bolsa que colgaba de su brazo y los accesorios que mostraba revelaba algún refinamiento en el gusto o el consumo de épocas lejanas; su imagen, casi una postal, componía esa lustrosa fotografía que los creativos del marketing jamás suponen porque nadie piensa en los coquetos envoltorios de The bag and the belt como propaganda de miseria o en los vaporizadores de Ralph Lauren para mezclar fragancias del sudor y el orín de las personas: al ritmo del glamour, ninguno repara en nimiedades de escaso valor agregado; en simplezas y detalles primarios como ese linyera semidesnudo que, ajeno a estas abstracciones y a la sombra de un jacarandá, hojeaba La Capital sentado sobre las escalinatas del viejo edificio de la Aduana.

sábado, octubre 17, 2009

GUSANOS


Basta de profundidades
de pasajeras importancias
que las lombrices inunden
cada recoveco
cada accidente
que no falten invitados
ni amanuenses
que las huellas del festín
subsistan silenciosas
inadvertidas
que para los gusanos serán
estas magnitudes posibles
el apetito mezquino
la verdadera
decisiva
trascendencia

lunes, octubre 12, 2009

ANTES DE SALTAR

De adelante para atrás
algunos días desfilan
en fotogramas invertidos,
me pregunto quién habré sido yo
si los que estaban
ya pasaron
si los que transitaban
ya se fueron
¿fui un cadáver insomne
en una tumba sin llave?
¿una ráfaga de viento
en la quietud de una casa vacía?
antes de saltar
el equilibrio es un péndulo que flamea,
me ha quedado tanto por decir
que agotaré los días
señalando el precipicio,
el equipaje será tan liviano
que sólo llevaré entre los dedos
ese olor que todavía olfatea mi nariz
aunque ahora
una ventana abierta dibuje sus fauces
engañándome con destellos
de espejos y cristales
aunque ahora
la memoria pese tanto
como aquellos atardeceres que caían
sobre la vieja arboleda del jardín

viernes, octubre 02, 2009

CAMBIO CHICO

El dolor que comprime
el ansia que enferma
los labios desdibujados
las manos inquietas que van
y van
hurgar entre los pelos
pensar
pensar los pliegues como una foto
una imagen que no tengo
que no saqué
contentarse con mirar arriba
un blanco cielo raso
la humedad suspendida en el aire
mis dedos
tus dedos
una rampa clavada por elevación
sin marcas de amor
sin crestas
sin olor a limpio
pero, sabemos
fue fragua y fue rodeo
caverna y misterio
salvación de otras esperas
de otras oscuridades
y eso que nunca hubo luz
ni abrazos
ni máscaras ocultas
sólo la rabilla del mismo conserje
mirando de reojo con desgano
cuando pedíamos toallas
cuando nos daba un pequeño jabón
y no preguntaba mucho más
apenas
si habíamos llevado
cambio chico

jueves, septiembre 24, 2009

ENTENDER

Entender como se entienden
las erupciones de un volcán

las húmedas mañanas de la resaca
la garganta, la asfixia

entender estas agujas clavadas en los ojos
como trampa sosteniendo el recuerdo

la única porción de tiempo
transparente...

viernes, septiembre 18, 2009

LAS BELLEZAS DEL LOBO

El libro hablaba de la guerra
de una ceguera voraz, desconocida
de hambruna

una carta al azar, el tres de bastos

señalaba las hojas
algún lobo
algún planeta
algún soldado

demasiados presentimientos
demasiada oscuridad
anunciaban sus palabras

y el miedo gris asomaba
otra carta, un rey de espadas
señalaba otras hojas, decía
habrá más
habrá más

entonces, hasta cerrar los ojos
mis manos también temblaron


Escrito luego de leer “Las bellezas del lobo” de Julia Sarachu

jueves, septiembre 17, 2009

CONTENEDORES

Mi escuela tenía una campana
con la soga desflecada;
víctima de las cotizaciones nefastas
de los benditos precios internacionales
¿en qué se habrá convertido aquel dúo musical
de badajo despintado?
¿en llave de alguna puerta?
¿en sustancia contaminante?
¿en monedas en circulación?
o tal vez en la subsistencia de algún ciruja
flacos billetes por unos gramos de bronce
hallados en las profundidades
de un moderno
contenedor

miércoles, septiembre 16, 2009

APETITO

Lo recuerdo bien:

el día que murió mi madre

yo vestía una chomba celeste;

luego pasó el tiempo, el duelo

y la chomba nunca más asomó

del cajón del placard;

desde entonces

un cocodrilo engorda su apetito

cosido sobre el piqué

martes, septiembre 15, 2009

EN EL CAMINO

El contorno de una hoja
revuelve la hojarasca
la tormenta, una brisa de agua
que devora la niebla;

en el camino, soledad es un sustantivo
irremediable
un sexo que reposa en hoteles
de dudosa mala muerte

sábado, septiembre 12, 2009

FEROCIDADES (5)

No señor
las lenguas no alcanzaban

los cuerpos tumbados
los muslos abiertos
los sudores tibios

no señor
las lenguas no alcanzaban

nada
era suficiente

jueves, septiembre 10, 2009

Obediencia

Ella debe obedecerme. Debe obedecerme a cada orden, gesto o insinuación, aún la más inconsciente. La obediencia no debería admitir reacciones ambiguas al estímulo que las provoca. Por eso, ella debe obedecerme. Me lo repito. Lo reitero en silencio y para no forzar todavía más las cosas pero con la obstinación de un peregrino en alcanzar su meta.

Mandar. Obedecer. Como un círculo cerrado imposible de modificar. Como si hacerlo fuese un típico desafío al marcado destino de la investidura o un irónico tajo a la crudeza de la irreverencia.

Hace tiempo que lo pienso. Pensar, después de todo, es una conducta inviolable y además cuando las horas corren y corren sin que las cosas cambien alrededor tampoco deja de ser un mal ejercicio. Al fin de cuentas sólo son vueltas y vueltas dentro de mi cabeza.

Ahora el sol que entra por la ventana alcanzará, como siempre, el florero de cristal que descansa sobre la mesa. Y después hará lo mismo con el piano negro que viste la pared del frente de la habitación. Lo sé de memoria y es una rutina de simple paso del tiempo que sólo se modificará con los cambios de estación. Más tarde. Más temprano. Una infinita sucesión de la nada con la forma de un imaginario reloj.

Ella debe obedecerme. Otra vez. Se lo digo sin hablar. Ella no ignora cuánto necesito de su cumplimiento y a veces supongo que se trata de un juego de su parte para hacerme sufrir. El regodeo parece ser su fuerte en estos casos y yo, algo cansado, suelo entregarme sin resistencia a su poderío.

Me digo que es suficiente por hoy. Que esto no podrá continuar así. Que gritaré.

Levanto la vista y vuelvo a mirar el sol que entra por la ventana. El florero ya está en sombras y los rayos han comenzado a llegar hasta el piano. El fresno que está del otro lado actúa como filtro para la luz y las ramas que se proyectan sobre él parecen un enjambre de dedos acariciando una piel de color oscuro. Se tocan, se rozan en una ceremonia casi secreta y yo veo esa escena de íntima fragua como un privilegiado espectador.

El final será como todos los días para esa representación. La noche que vendrá servirá de respiro a este desfile de imágenes que se renovarán al día siguiente. Y al otro. Y así hasta que yo decida cambiar de ensoñación.

Ella debe obedecerme. La miro. En ocasiones la maldigo. El Dr. Sinisterra insiste en que el medicamento, en algún momento, deberá hacer efecto y que por ningún motivo debo dejar de ingerirlo. Yo le creo aunque cada vez menos y supongo que él debe darse cuenta de mi progresivo escepticismo.

Ella debe obedecerme. Mi pierna izquierda. Está inmóvil desde hace dos años.

Ella debe obedecerme.

Pero no lo hace.